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Recordando el bombardeo de OKC

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Oklahoma City Bombing Aniversary

FILE - In this May 5, 1995 file photo, thousands of search and rescue crews attend a memorial service in front of the Alfred P. Murrah Federal Building in Oklahoma City. More than 600 people were injured in the April 19, 1995 attack and 168 people were killed. Timothy McVeigh was executed in 2001 and Terry Nichols is serving multiple life sentences on federal and state convictions for their convictions in the bombing. (AP Photo/Bill Waugh, FIle)

Hace veinte años, 168 personas murieron en la ciudad de Oklahoma.

En el acto más mortal de terrorismo doméstico en la historia estadounidense de ese entonces, un auto bomba destruyó el edificio federal Alfred P. Murrah el 19 de abril de 1995.

"Probablemente se quedará conmigo para el resto de mi vida", dice Susan Sasso, vicepresidenta asociada de Asuntos Estudiantiles de OU.

Sasso, entonce la directora de Publicaciones Estudiantiles, estaba en una reunión cuando le llegó la noticia de la explosión.

"Mi marido era un empleado federal", dice Sasso. "Y ellos dijeron: 'Ha habido un atentado en un edificio federal en Oklahoma City’ - ¿Dónde está [mi esposo] Abe? Dije yo".

Afortunadamente, el marido de Sasso estaba fuera de la ciudad en el momento de la explosión, pero una mujer con quien él trabajaba perdió a sus hijos en la explosión, dice Sasso.

"Había casi una suposición de que todo el mundo conocía a alguien [que había sido afectado por el bombardeo]", agrega Sasso.

El reportero de ‘Austin American Statesman’, Omar Gallaga, quien era un estudiante de segundo año de OU el año del atentado, estaba en una reunión de la Junta de Regentes de OU cuando supo de la noticia, y fue testigo presencial de la reacción inicial del presidente de OU, David Boren.

"Alguien se acercó y le susurró algo al oído y tuvieron una discusión", dice Gallaga. "Y se levantó la sesión después de eso. No recuerdo que [Boren] haya hecho ningún anuncio después de eso".

En ese momento, nadie sabía la naturaleza de la explosión, comenta Gallaga. Se especuló que se trataba de una explosión de gas, o tal vez de un ataque de terroristas internacionales.

"La gente se apresuró a culpar  a terroristas internacionales por el atentado", dice Sasso. "Y, sin embargo, había sido alguien de dentro de los EE.UU., [así que] yo creo que esto fue una lección importante".

Gallaga visitó el lugar el día después de la explosión, comenta.

"No parecía real, era como algo de una película", dice Gallaga. "Fue muy difícil de procesar".

Sasso agrega que se preocupaba por cómo sus hijos, de 10 y 14 años de edad en el momento del bombardeo, iban a procesar la noticia.

"¿Les ayudé a procesar esto de la manera adecuada?" pregunta Sasso. "Pensé que era demasiado para ellos el tener que hacer frente y entender el evento en ese momento de sus vidas."

Ahora, 20 años después, muchos estudiantes universitarios ni siquiera estaban vivos durante los bombardeos. Esto les deja, a quienes vivieron la noticia, la obligación de mantener vivo el recuerdo.

"Es como Pearl Harbor", dice Jack Willis, profesor jubilado de periodismo. "La gente no piensa en eso mucho, pero realmente uno tiene que pensar en ello. Este es el mundo en el que vivimos ahora”.

A pesar de la tragedia, el bombardeo le enseñó a la gente a no discriminar a gente de otras razas, dice Gallaga. Uno de los rumores más fuertes tras el ataque le echaba la culpa a militantes islámicos y finalmente se comprobó que esto era falso, agrega Gallaga.

El ataque, en última instancia, le ayudó a la gente a recordar qué tan preciosa es la vida y los privilegios de vivir en los EE.UU., dice Sasso.

"Lo que vivimos en ese momento, lo que fue una pesadilla para nosotros, sucede todos los días en otras partes del mundo", concluye Sasso.

Traducido por Arní Álvarez

Michael Brestovansky is a public relations senior who currently works as an assistant campus editor for The Daily. Mike has previously worked as a campus reporter at The Daily.

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